Dollar Llama: Sala Nana (12/12/18)

Cuánto bueno abunda por ahí, cuánta honestidad por lo que se hace y cuántas ganas le queda a la gente por seguir haciendo cosas extraordinarias con la música. En ello contribuyó Dollar Llama a poner su granito de arena en una noche fría, sin demasiado público pero que se tornó de nuevo en una comunión entre músicos y sus acólitos. Pocos pero muy bien avenidos, como se suele decir.

Estos portugueses venían de gira estatal presentando su tercer álbum Juggernaut, un cañón de sludge metal mezclado con potente heavy metal. Las guitarras de Chikko Marques y Hugo Jacinto se encargaron de entrar serrando  la sala de par en par, y con la base infatigable del batería Pedro Cardoso y el infalible José Dimis, “Semigod” abrió las hostilidades. En ella, el hiperactivo frontman Tiago Simoes contagió a las exiguas pero ansiosas masas de su energía, buena ejecución vocal y simpatía, que también viene muy bien para hacerlo pasar en grande.

Tras este impecable inicio, un pelín alto de volumen, “Knucklehead” nos trilló a base de ritmos asincopados. Tiago rasgaba enfatizando su crudeza y registro vocal y tras él unos endiablados solos de Chikko y Hugo que envolvieron el ambiente. Una gozada.

Dollar Llama ya nos había conquistado, así que tras este paso importante a disfrutar, por ejemplo con la enérgica “Jaws”, de su segundo álbum Grand Union (por cierto, su megachulo videoclip se lo curró el bajista, José Dimis, que se dedica a ello profesionalmente). Y Profesionalidad fue lo que derrocharon durante el corto set list, único aspecto negativo de la noche que corregirían a lo largo de la gira según palabras del propio grupo. 

“Bloodhunter”, “Louder” (embaucadora, muy Mastodon) y “Bocanegra” fueron deliciosamente ingeridas por nuestros ávidos sentidos, así como la irreverente y evocadora “Nails”, grandilocuente con esos coros y machacona rompe cuellos. Con el inicio de Pedro a las baquetas, “Grand Union” nos retornó al sonido más southern de la banda.

“Juggernaut” hizo que el personal se agitara y acompañara a Tiago y la banda haciendo headbanging. La personalidad abierta, sencilla y simpática del noble vocalista portugués, que durante el show no había parado de bromear y hablar un casi perfecto castellano, aumentó el buen rollo y la “grand union” entre los habituales (qué chiste más malo, jur, jur). 

El concierto de Dollar Llama acabaría con “Stagefires”, una última andanada de potencia, riffs asesinos, doble bombo y mala leche concentrada en un corto tema, como corta se nos hizo su actuación, señal de que habíamos disfrutado Muito y de que NO nos habíamos equivocado al hacer de un miércoles cualquiera una noche de Rock, encuentros y nuevos amigos portugueses. Serán más grandes.

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