Alcatrazz: Madrid 03/10/2019

Noche de reencuentros, tanto en lo personal con amigos como en lo musical con la capital, y como no con, el gran Graham Bonnet, al que pude disfrutar hace pocos años en Madrid. Ahora lo encontrábamos bajo las siglas de ALCATRAZZ, con la misma base rítmica de hace dos años, pero con la compañía de su antiguo compañero y miembro original Jimmy Waldo, y sobre todo con el gran Joe Stump a la guitarra y la difícil labor de hacer de Malmsteen, Blackmore, Impelliteri… porque otra cosa no, pero el maestro Bonnet siempre ha estado al lado de lo mejor a las 6 cuerdas. 

Nada más empezar nos llevamos la desagradable sorpresa de ver a Bonnet en un taburete explicándonos que, debido a unos  problemas de espalda, no puede ni ponerse de pie a causa de los fuertes dolores,  ¿Afectará al concierto en lo musical o solo en lo visual?: con el primer poker de temas de Alcatrazz y sin darnos tiempo ni a respirar queda claro que no. El concierto comienza con un aplastante “Too young to die, too drunk to live” en el que vemos a un Bonnet espectacular a sus casi 72 años, seguida de esa maravilla más pausada y llena de sentimiento llamada “Hiroshima Mon Amour” en la que  comprobamos que va a estar cómodo en todos sus registros y que la elección de Stump no ha podido ser más acertada, clavando la guitarra de Malmsteen y sobre todo consiguiendo no perder la magia de esos temas. Así cae “Jet to Jet” y terminamos ese mini ciclo Alcatrazz con el maravilloso “Kree  Nakoorie” en el que pudimos disfrutar en su plenitud y más en primer plano de esos teclados a manos de Waldo.

Había que volver a coger ritmo y para eso no hay mejor manera que irnos a los tiempos de Rainbow y cantar con la concurrencia un maravilloso “All night long”. La noche ya no se podía parar, se respiraba ambiente de noche grande y solo una duda nos rondaba por la cabeza y era si el señor Bonnet  podría seguir a ese nivel toda la noche con esa voz rasgada y llevada al máximo, pero siempre había más. Así fueron cayendo temas como “Desert song” de su época con Michael Schenker, la alegre y ochentera “Night Games”, única de su  carrera en solitario o la más bluesera “Rock you to the ground». Así entrábamos en ese trío mágico para subir las revoluciones de “Stand in line” de Impelliteri “Island in the sun” de Alcatrazz y “Since you been gone”  de Rainbow.

Llegados a este punto del concierto ya sabíamos que estábamos en una de esas noches que no tienen precio y que libreta fuera, tecnicismos a la basura y los periodistas sobran, “si no ha llegado en tal tono”, “si se ha ido tal melodía” o “está un poco bajo el teclado”, era la hora de cerrar los ojos y dejar que la música te transportase, que los clásicos fueran cayendo y guardar esas melodías para los días grises que te encontrarás después de ese oasis. Así fueron pasando temas como “Leviathan”, “Good night and goodbye” hasta rescatar el maravilloso “We wont be forgotten” de su disco más perdido con Kulick.

Llegamos a los bises sin paradas, sin despedidas, pero lo intuimos con su clásico “Assault Attack” y sobre todo con el inmortal “Lost in Hollywood” con la sala venida abajo y un Bonnet dándolo todo, como un niño que está empezando y con esa voz que como decíamos antes, no se terminaba nunca. Concierto que se pasó en un suspiro, con camisetas mojadas de sudor y sobre todo con una sonrisa de oreja a oreja, deseando salir a tomarte esa cerveza, a recargar energía y sobre todo comentar y revivir lo mucho y bueno vivido allí. Eso fue lo que se encontró un servidor en esta última visita de Bonnet, en este caso de Alcatrazz y lo que deberías no perderte la próxima vez que puedas ver a una de las grandes leyendas que tenemos la suerte de poder disfrutar. ¿Y un nuevo disco de Alcatrazz con esta formación? Desde luego yo me apunto.

Texto: Jesús Metalheart

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