Kardinal Punch – Vinodium -Zimabü Ëter (Sala Velvet Club 31/05/2024)

Fecha muy especial en mi calendario ya que mis “thrash” paisanos Vinodium se acercaban a mi nueva residencia. En este caso acompañados, escoltados, apoyados entre dos, para mí, desconocidas bandas: Kardinal Punch, practicantes del Crossover metal originarios de Jerez y los malagueños Groove/ death melódicos Zimabü Etër.
En definitiva tres estilos muy diferentes de entender el Metal pero que da muestras de hasta qué punto en una misma fecha, cómo se pueden fusionar a la perfección dichos subgéneros y la amplitud de miras del personal que se acercó aquella noche a la sala Velvet del siempre concurrido centro de Málaga.

Fer y Laura

Para esta ocasión, fui acompañado por primera vez por mi hija Laura, que recientemente había cumplido 18 años, seguidora de unos estilos musicales poco afines a los míos, pero que se animó a ir en cuanto se lo propuse, así como de Marco, un buen amigo suyo de estas tierras andaluzas, y que ni cortos ni perezosos, se animaron a realizar sendas crónicas muy personales sobre lo que experimentaron de manera individual. 

He aquí dichos escritos:

Marco
En la Velvet Club Málaga, este pasado 31 de Mayo tuve mi primer concierto de thrash metal sin haber escuchado antes este género. Si bien soy gran fan del rock español y algunas ramas del heavy metal, la radicalidad del género me sorprendió, sin embargo la sala propició que este acercamiento fuese francamente positivo.
Las ventajas de las salas pequeñas entre otras cosas incluyen la desaparición de barreras tanto físicas como psicológicas entre grupo y espectadores; la presencia de los integrantes del resto de las bandas entre el público durante la actuación de las demás junto con las mismas interacciones de estos con los espectadores durante las actuaciones, entre las que cabe destacar las de Julián, el bajista de Vinodium,  derivaron en una sensación de cercanía imposible en los conciertos más grandes. Hay que añadir además la cultura de respeto y fraternidad presente entre los seguidores del Metal que aquella noche se produjo.

A pesar de que el comienzo fue un pelín caótico con una actuación de Kardinal Punch que sufrió algunos contratiempos iniciales, las actuaciones y el ambiente iban en crescendo disfrutando de interpretaciones magistrales de guitarristas, bajistas y baterías que contrastaba con ese uso tan peculiar de los vocalistas de metal thrash, crossover y groove. Los grupos Vinodium y Zimabü Etër, dieron un espectáculo audiovisual con múltiples interacciones con el público y gran destreza de los miembros del grupo, fue una pena que el repertorio del concierto fuese tan limitado.

Finalmente pude tener la oportunidad de hablar con muchos de ellos tras el concierto confirmando una vez más esa sensación tan cercana que ofrecen este tipo de conciertos. Definitivamente una experiencia muy curiosa y un primer acercamiento al Thrash metal, al Groove y al Crossover que sin duda alguna derivará en un segundo.

Laura
Unos días antes del concierto, mi padre me preguntó si quería ir con él. Acepté sin pensarlo dos veces, pues ya llevaba un tiempo queriendo ir a un concierto de heavy con mi padre para saber más del tipo de música que le gusta.
Él pasa mucho tiempo escuchando viejas canciones y sé de su pasión por el Heavy Metal. A pesar de tener poco conocimiento de este tipo de música y no explorar más allá de grupos como System of a Down, Metallica o Sonata Arctica (grupos recomendados por mi padre en su momento), entre otros, pienso que es una manera muy guay de explorar los subtipos de este género el cual mucha gente desconoce y más los de mi generación, mayormente atontaos por las radiofórmulas y el repetitivo y zafio reguetón.

Kardinal Punch

No pensé mucho más lo del concierto hasta que me vi dentro de la sala Velvet Club que, a pesar de ser un espacio bastante pequeño, o al menos a mí me lo parecía, estaba muy bien ambientado. Una media hora después de lo previsto comenzaba Kardinal Punch con una apariencia oscura y sombría en el escenario. De primeras me impresionó bastante y por la cara de mi amigo Marco podría decir que a él también. Previamente había escuchado este grupo, pero no es lo mismo escucharlo a través del móvil que en directo, eso estaba claro. Pese a unos fallos iniciales de sonido, el grupo arrancó con ciertos nervios que se fueron disipando conforme avanzaba el concierto. Me sorprendió que aparte de los  guturales del cantante Paimon, hiciese voces limpias en “Guilty”, canción de su álbum Sorrow, pese a los problemas vocales por la alergia que el mismo declaró. En cualquier caso fue un tortazo de buen sonido y muy distinto para nuestros oídos.

Vinodium

Terminó su show y, sin apenas respiro, nuestros paisanos Vinodium asaltaron literalmente el escenario. De este grupo había oído hablar porque mi padre los conocía desde hacía unos años. El género que tocan es Thrash Metal, del cual estoy más familiarizada por bandas como Megadeth o Metallica. Me gustó mucho su concierto por la nitidez del sonido, por el dinamismo de sus dos guitarras, Ángel y Sergio y por la efectividad de Julián y Samuel, al bajo y batería respetivamente. Pero sobre todo lo que más nos emocionó, fue la mención que nos hizo Sergio a Marco y a mí llamándonos “cachorros del metal” por ser el primer concierto al que asistíamos. La euforia y la emoción estaban en el ambiente de aquella sala, formándose pogos y cada uno a su rollo al igual que la aparición del “trashmatólogo”, un amigo de la banda que es una especie de animador disfrazado y que terminó por enloquecer a la gente. 

Zimabü Etër

Por último, el concierto de Zimabü Etër siguió en la misma línea pero con una ligera diferencia, los que estábamos asistiendo a los conciertos teníamos la adrenalina por las nubes y con poco ya éramos felices. Sin embargo, logró mantener toda esa energía contenida en la sala y ante la agitación de la gente, la versión de “Territory/Refuse” de Sepultura, terminaron de incendiar la sala. 

Sin duda me llevé una muy buena impresión de este concierto, no solo por el precio tan asequible y por haber ido con mi padre, sino también por el buen rollo que había en aquel lugar a pesar de no estar familiarizada por la agresividad que este género de música representa, sobre todo en vivo. Lo que tengo claro es que este concierto habrá sido el primero pero no será el último. 

Fer T-Heman

Por encima de los repertorios, que salvo el de Vinodium sí conocía, para mí fue una noche ultra especial por la presencia de mi hija, por lo que la ví disfrutar, por lo ojiplática que se quedaba en muchos pasajes de aquella noche y la entrega que de por sí hicieron gala las tres bandas. El público, aunque escueto, de 10, el sonido, pese a las dimensiones de la sala, de 10. En toda esta marabunta de emociones que esa noche experimenté, si algo me quedó bien claro es que se necesitan chavaladas adeptas como Marco y Laura, así como algunos más cachorros del Metal que esa noche se pasaron por la Sala Velvet Club

Por lo tanto, sugerid, insistid, incluso sufragad una entrada simbólica para que los circuitos underground de todos los lugares posibles sigan ofreciendo experiencias únicas, que ir a ver a los grandes monstruos del Rock está muy bien, pero necesitamos nuevas generaciones, en 10 o 15 años, dichos dinosaurios se habrán extinguido en sus mansiones y ya no nos quedará nada más que sus videos y fotos como testimonios.

Laura, Marco y Fer

¡¡¡¡Larga vida al Rock N´Roll!!!!!, (aunque hay que insuflarle sangre nueva como Marco y Laura, mi pequeña gran niña metalera).

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