Este 2026 no es un año cualquiera para el Leyendas del Rock. El festival celebra su vigésimo aniversario convertido en una de las grandes referencias del rock y el metal en nuestro país, una trayectoria construida edición tras edición gracias a la organización, las bandas y un público incondicional que ha hecho de Villena una cita imprescindible cada verano.
Mientras preparábamos nuestra cobertura de esta edición tan especial, nos dimos cuenta de que Windmill Rock Magazine también está a punto de celebrar un pequeño aniversario. Si las cuentas no fallan, llevamos diez años siguiendo la actualidad del Leyendas del Rock.

Hace una década que el festival empezó a formar parte de la historia de la revista. Desde entonces, cada edición ha dejado su huella en nuestras páginas. Aunque el festival dura cuatro días, para Windmill es una aventura que abarca todo el año. Todo comienza con la configuración del cartel y el seguimiento de las bandas que van a participar en la siguiente edición. La cobertura de las noticias que va proporcionando la organización sobre entradas, calendario y servicios es también una parte importante de nuestra labor, con el fin de aportar información útil y actualizada. Y luego está lo más excitante, que es cubrir el festival. Por una parte, está el apartado fotográfico, que requiere puntualidad rigurosa para acceder al foso y conseguir las mejores tomas en cada actuación y por otra, la recopilación de datos para la crónica. Todo ello disfrutando del concierto, que no somos de piedra. Muchas veces la labor es complicada por la coincidencia de grupos a la misma hora y es habitual pegarse alguna carrera para llegar a tiempo a otro escenario. Y si el horario es inclemente y dispone un grupo a las cuatro de la tarde, se sacrifica la siesta. Sarna con gusto no pica. Así los cuatro días y el proceso no para porque antes de terminar el festival ya se están anunciando grupos que participarán en la edición del año siguiente.


Mirando hacia atrás es inevitable acordarse de todos esos carteles repletos de variedad, de bandas internacionales de todos los géneros y estilos y apostando por el producto nacional, siempre dentro del rock. Desde las más clásicas como Uriah Heep, Michael Schenker, UFO, Megadeth, WASP o Helloween, pasando por las nuevas hornadas encabezadas por Avantasia, Epica, Powerwolf, Sabaton, Nightwish, Airbourne, Lacuna Coil, Behemoth, Arch Enemy, Korpiklaani o DragonForce. Y la cosecha nacional: Barón Rojo, Rosendo, Leize, Warcry, Ángeles del Infierno, Avalanch, Saratoga, Angelus Apatrida… la lista es interminable y todos y cada uno de ellos han puesto su ladrillo en la construcción de lo que hoy es Leyendas del Rock.
Y si algo nos ha aportado Leyendas del Rock a Windmill Rock Magazine ha sido la posibilidad de captar momentos a través de cientos de fotografías y decenas de crónicas. Esos momentos para nostálgicos que pudieron ver por fin cumplido su deseo de disfrutar de bandas que nunca imaginaron llegar a ver. Momentos en los que descubres una banda que te deja boquiabierto. Grupos que congregan miles de personas aun incluso a las dos de la mañana y otros que revientan de público el escenario pequeño. Monjas, monstruos, bailarinas, dinosaurios, vikingos, patitos de goma, Mambo Kurt… siempre hay un momento que atrapar.


Grandes cabezas de cartel; grandes bandas que merecerían serlo; bandas emergentes a las que participar en el Leyendas supone dar un gran salto. Tres escenarios para distribuir más de 60 grupos nacionales e internacionales en cuatro días con una diversidad de géneros y estilos que van desde el rock más melódico al metal más extremo, pasando por la infinidad de variantes que nos brinda esta bendita (o maldita, según a quien preguntes) música: heavy metal, hard rock, folk metal, power metal, thrash metal, metalcore y todos los que podáis imaginar. Todo esto que podría hacer enloquecer a cualquier cronista sensato ha sido un acicate para Windmill. Asistir a tan eclécticas actuaciones -en lo sonoro y en lo visual- nos ha dado la posibilidad de abrir nuestras miras musicales y la satisfacción de dejar de lado cualquier prejuicio musical.
Y otro gran motivo de satisfacción ha sido presenciar la evolución de los grupos y del público durante estos diez años. La sensación un tanto pesimista de que el rock, que hace unas décadas se consideraba la música de los jóvenes, se está convirtiendo en la música de los viejos (perdón, maduros), lleva ya bastante tiempo extendiéndose de forma alarmante. No hay mejor prueba que rebata esta afirmación que acudir al Leyendas del Rock. Bandas jóvenes que rinden tributo a los clásicos; bandas veteranas que incorporan músicos jóvenes; bandas jóvenes orgullosas de compartir cartel con sus ídolos juveniles. Todo ello siempre dentro de la inevitable evolución y transformación de la música y sin ningún miedo a la innovación o la experimentación. A esto hay que añadir un público que va tomando con pasión el relevo de anteriores generaciones y es todo un placer observar cómo se mezclan fans de distintas edades en cada concierto.


Visto con perspectiva, tenemos que decir que, al principio, Windmill Rock Magazine comenzó, como diría Simeone, festival a festival y, cuando fuimos cogiendo velocidad, Leyendas del Rock se convirtió en nuestra cita ineludible, nuestro festival de referencia. Este año Leyendas del Rock cumple 20 años y Windmill Rock Magazine 10 años cubriéndolo, por eso queríamos detenernos un momento para celebrar este aniversario. Ojalá el festival cumpla 20 más y Windmill Rock Magazine esté allí para contarlo. Feliz XX aniversario, agradecidos hasta el infinito y long live rock and roll. Nos vemos en Villena.

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