Después de un profundo y severo descanso a 25 kilómetros de distancia, nos enfundamos nuestros atuendos metaleros y partimos de nuevo hacia Villena analizando un poco lo que iba a dar de sí la segunda jornada del Leyendas del Rock, a priori más tranquila y menos emocional como lo fue la primera, pero interesante por el contenido.
Llegamos muy pronto, nos apetecía ver a “nuestros” Celtibeerian un ratejo en la plaza mayor, tomarnos una cervecita fresquita y habituarnos de nuevo al intenso calor que supuestamente haría ese día. En dicha plaza o plazoleta, poco antes del inicio nos reencontramos con Ángel y su compadre Marito Ortiz (Thrasmatólogo), esperando el primero, una vez hechas las pruebas de sonido con Celtibeerian, tocar en modo acústico. De nuevo, grandes conversaciones y recuerdos de carretera y conciertos increíbles. A la hora de empezar dicho concierto, el sol atizaba con fuerza y las pocas sombrillas desplegadas servían de refugio para muchos mientras unos pocos pero valientes se concentraron delante del escenario y comenzar a disfrutar del ardiente acústico. Nosotros después de escuchar y ver un par de canciones, tomamos la dirección hacia el Festi para tratar de comer algo antes de entrar.
Y lo hicimos, lo de comer primero, en el bar “El diamante” regentado por una familia, o más bien un clan del barrio aledaño al festival, una fideuá maravillosa, acompañada por una efímera ensalada, pan, un cafetito y agua por sólo 10 pavetes. El lugar, bueno, un poco destartalado… pero la atención, muy cuidada, eso sí. Nos llamó la atención dicho lugar el día de antes, ya que el bar al estar en zona de paso, era frecuentado por las huestes metaleras, y por supuesto por el buffer que improvisaron para el reclamo de las mismas con una selección a todo volumen de canciones variopintas, desde Los mojinos escozios hasta los Iron Maiden. En fin, curiosas experiencias del Leyendas, pero al lío…
Creeper
Muy puntuales, los británicos se plantaban a la sombra del escenario, ya que de no ser así se habrían cocido con las pinturicas vampirescas que llevaban todos ellos y las chupas encueradas. Siendo sinceros, me molaron mucho su propuesta con ese rollo gótico ochentero, donde por momentos me recordaban un poco a Ghost en cuanto a los temas que interpretaron, ese halo de heavy rock clásico muy accesible. Quizás lo que menos me gustaba era la voz de su cantante y líder Will Gould, basicota y aparentemente profunda o siniestra pero bastante monótona. Sin embargo, la teclista Hanna Greenwood compensaba dicho aspecto con un vozarrón más definido y personal.


Creeper fue una propuesta muy interesante para empezar el día, dado que éste era bastante duro por los grupos siguientes, y viendo la respuesta del respetable, había varios fans que ese momento fliparon a base de bien con canciones como “Lovers led astray” o “Cry to heaven”, ambos de su anterior álbum Sanguivore, ya que del que sacaron último, Sanguivore II: Mistress of death, tocaron hasta 4 temas, la homónima, “Prey for the night”, “The crimson bride” y “Headstone”, quizás la que más me gustó por lo trepidante que era.
Los de Southampton destilaron mucha personalidad y una puesta en escena ciertamente cuidada a lo largo de los 50 minutos que dispusieron, y creo que en general gustaron, pero evidentemente, y como nos ocurrió a muchos, el ver a una banda y escucharla casi por primera vez, suponía tener la mente abierta y no ser demasiado talibán en ese sentido. Hay que contextualizar más, leches!!!!
Mushroomhead
Haciendo balance cuando vi la inclusión de los de Cleveland en el cartel del Leyendas en su momento, recordé que también los vi en vivo en el Ozzfest de Dublín de 2002, aunque dichos recuerdos son bastante borrosos, y por entonces, yo era muy tierno en el mundo del Metal, apenas les presté atención dados mis conocimientos y mi capacidad de adaptación en aquella época. El Nu Metal estaba pegando duro, de hecho, System of a Down, arrasaron esa edición, incluso por encima de Tool. Casi cincos lustros después, los volvía a ver, entiendo con una formación muy distinta, y como todos estaban hipermascarados, pues imposible saber si alguno o varios seguían desde aquella vez.
Un aspecto muy interesante a nivel de la organización del festi que no comenté el primer día fue la capacidad y la fortaleza física del equipo de seguridad que se situaba justo en frente de las vallas de la primera fila, de no parar de recoger a gente que hacía crowdsurfing (nadar de espaldas o ir en volandas sobre la gente) desde cualquier lugar del público, que aunque dependía de la intensidad de la banda, ya que no era lo mismo en un concierto por ejemplo de precisamente Mushroomhead que de Savatage. Otro aspecto a destacar en positivo era que desde detrás de esa valla de seguridad con una Kärtcher, se refrescaba a presión a las primeras filas alcanzando casi 6 0 7 metros de distancia, todo un detalle dado el calor que hacía e hizo durante todo el Festival.

Volviendo al concierto de los norteamericanos, con el inicio festivo de la intro de Bob Esponja, arrancaron con tres vocalistas, dos guitarras, un bajista, un batería y dos percusionistas flanqueando el escenario, generando un dinamismo bastante chulo, en cuanto al repertorio, no conocía apenas una canción dado que no era ni mi estilo ni seguidor de la banda en absoluto, sin embargo era muy significante la reacción del público que por el contrario sí que se entusiasmó y coreaban algunas de las casi 12 canciones que tocaron. Sin destacar ninguna, sí me resultaron curiosas en directo con una enorme interacción entre los cantantes, uno de ellos, la única que tenía la cara al descubierto era Jackie Laponza, que llegó a ponerse de pie sujetada por el público, así como los crowdsurfing que hicieron tanto Scott Beck «Strike» como Steve Rauckhorst.
En general, sonaron muy contundentes y curiosamente, esos dos percusionistas cerrando ambos lados del escenario eran especialmente llamativos, al menos para mí, por la singularidad de las luces led de colores y el agua que salpicaban cada vez que atizaban sus bombos. ¿Temazos?, supongo que los “Qwerty”, “Sun doesn´t rise”, “Empty spaces” o “Born of desire”. Metal alternativo, industrial, hip hop, rap, retazos de heavy metal y fragmentos avant garde fue con lo que aquella tarde nos deleitaron Mushroomhead. Potencia, armonía con el público y simpatía a raudales, sin duda.
Northlane
Vuelta al escenario Doro Pesch para ver a estos australianos, practicantes bajo mis entendederas de un Metalcore muy electrónico, aunque después de “4D” y sobretodo “Evian”, nuestro interés descendió al mínimo y decidimos hacer una retirada momentánea para reponer fuerzas y alimentarnos. Ciertamente, en esos momentos y posteriores, y desde la distancia escuchábamos el estilo tan variopinto que practicaban, dominado por el Djent y el Metalcore industrial con numerosos breakdowns para los muy acérrimos de la banda.

Llamativo fue el primer Wall of death que instigaron, por lo tanto, nada que objetarles, pero tampoco me sorprendieron ni me entusiasmaron lo más mínimo, para ser honestos, sería por el calor reinante o el agotamiento. ¿Era el momento de haber disfrutado de Northlane?, pensaba que quizás no, o que era un bajoncete, pero realmente no sabía que los tres grupos que nos sobrevenían encima iban a ser demoledores, lo cuales nos iban a hacer captar toda la atención y el resto de energías de este segundo día del Festival.

Dejar una contestacion