Prólogo
En este mi undécimo festival gordaco, contaba con dos acompañantes excepcionalmente majos, pausados y tremendas personas, inestimables amigos e ideales colegas, Juanje y Pakillo, fundamentales en mi vida conciertil reciente, (ya lo fueron en noviembre en mi época oscura viendo a Parkway Drive en Madrid), y necesarios en esta nueva etapa vital excitante y con tantos cambios.
Vaya por delante este sincero agradecimiento.
La elección de esta edición del Leyendas del Rock en la cual nunca habíamos asistido en los 20 años de existencia fue motivada y se inclinó la balanza definitivamente en el mes de diciembre, después de mucho pensarlo, gracias a Savatage y Orbit Culture. Reservamos vivienda a 25 minutos de Villena y esperamos 8 meses larguísimos…
…y terminó la espera, recogí en Ciudad Real a Pakillo el día de antes del festi con unos ánimos tremendos y una expectación brutal para disfrutar de unas jornadas intensas y demoledoras.
Esa noche, dormimos como corderitos para a la mañana siguiente recoger en la estación de tren de Villena a Juanje.
Paseamos por una ciudad abrasada por el sol y con numerosas huestes vestidas de negro y transportando maletas y viandas, comenzando el ritual de adaptación y avituallamiento.
Nos acercamos temprano a por las pulseras para no hacer colas innecesarias y nos encontramos con Ángel, guitarra de Vinodium y su acólito de la banda, el Thrashmatólogo. Ángel venía además ejerciendo de nuevo guitarrista de Celtibeerian, con los cuales tendría al día siguiente doble sesión, matinal en modo acústico en una plaza de la ciudad y por la tarde con la banda en su habitual formato folk-metal. Compartimos unas cervezas, departimos experiencias y tras despedirnos de estos manchegos tan majos, nos zampamos unas pizzas. Siendo las 4 de la tarde, entramos en el recinto, el cual estaba ubicado a las afueras de Villena y enclavado muy cerca de un barrio cuanto menos curioso, si se puede llamar así y de manera sutil a un entorno mayoritariamente habitado por gitanos e inmigrantes. Ni que decir tiene que lejos de parecer chungo o deprimido, era amable y aceptaban de manera natural la presencia de miles de heavies, y pese a que algunas personas te ofrecían de “todo” sin importarles en exceso la presencia de policías y guardia civil, fue algo que me chocó bastante.
Tailgunner
Recorrimos la enorme carpa donde se adquiría la comida y la bebida, para casi de manera inmediata, acercarnos al escenario Doro Pesch Stage, donde abrirían el festival los ingleses Tailgunner que para nuestra sorpresa, y dada la hora, en la amplia sombra que ofrecía la orientación del escenario y que estaba llena de gente, se marcaron un intenso y admirable concierto, aunque corto pero dinámico y bastante divertido. Se notaba que había muchísimas ganas por parte del respetable que ocupaba la amplia zona de sombra, aún recuerdo las dos primeras ediciones del Imperium o del Rock the Coast y el Sun and Thunder en las que el sol era impenitente a esas horas, por lo tanto, acierto para la organización.

Los ingleses comandados por el rubio Craig Cairns, salieron hiperenergizados y con poses muy ochenteras, ataviados de rigurosa vestimenta acorde con esa época y muy dinámicos por todo el escenario. Obviando las polémicas suscitadas con los cambios de formación y demás asuntos internos en el seno de la banda, no se les notó nada de todo ello y hubo muy buen feeling y carantoñas entre ellos. Presentaban su segundo disco de estudio Midnight Blitz, con la canción homónima para arrancar un repertorio que al respetable animó y sinceramente creo que fue un acierto que fueran ellos los primeros para entonar el inicio de un festival de cuatro días. White death, War in Heaven, Shadows of war o Eulogy entre otras y cerrando con la energética Guns for Hire, sentenciaron para mí con un notable la actuación de los ingleses que seguro prometen presencia en festivales similares o incluso en giras acompañando a titanes de power metal, heavy metal clásico o de la onda que siguen profusamente, la NWOTHM más pureta.
Thundermother
Rápidamente, la masa de gente se desplazó al escenario de la izquierda, el Dave Mustaine Stage, con una sombra más alargada a medida que el sol se iba poniendo, para disfrutar de las suecas Thundermother, un grupo al que le teníamos especial cariño mis acompañantes y yo dado que las disfrutamos casi en exclusiva en la querida sala Nana de Ciudad Real el 20 de febrero del 2019. De hecho hay un video en la que yo mismo hice un recorrido por dicha sala al final del concierto con Filippa Nässil a hombros. Me temo que 7 años después me habría costado un poco más llevarla por mitad de la gente en este Leyendas, y eso que pasó a nuestro lado cuando se bajó en esta ocasión también para hacer una vuelta entre el público en un momento concreto de su actuación.

El caso es que con una formación de nuevo renovada, como había ocurrido en varias ocasiones desde que la propia cofundadora Filippa iniciara allá por el 2009 su andadura, las nórdicas se marcaron un intenso y rocanrolero concierto que puso aún más a tono a las huestes festivaleras cada vez más numerosas y entregadas. De un solo vistazo y por las camisetas y pintas que estas llevaban, había de todos los estilos y seguidores, pero el ambiente que se percibía era de tremendas ganas y pese al calor que en ocasiones se atenuaba por una ligera brisa, al menos yo, era feliz de estar compartiendo espacio y tiempo con tan selecta multitud. Maravilla pura, disfrute máximo.
Y de eso se encargaban con tenacidad y sin parar Thundermother, sin apenas descanso y con una energía y entrega muy de elogiar. Iniciaron su particular y extenso repaso de la discografía con Thunderous demostrando de qué banda madre australiana maman. Sí me llamó poderosamente la atención la gran frontwoman que tenía, Linnéa Vikström, hija de Thomas Vikström, cantante de Stormwind, ex de Candlemass o Therion, y que a su vez es hijo de un cantante de ópera sueco, es decir una saga que la niña continúa… Estos suecos… Pues la benjamina ya era una mujer, y era puro torbellino de voz y de presencia, de hecho todas tenían una presencia apabullante y una energía abrumadora que contagiaron al personal. Load and free, The road is ours, Take the power o Can´t put out the fire fueron suficientes para meterse al público en el bolsillo, sucesión de trallazos sin respiro que continuaron con I don´t know you, I left my licence in the future, Dog from hell o la gamberra Cheers con la que brindaron con el público y ese Skål tan sueco.

Joan Massing a la batería y Majsan Lindberg al bajo tampoco desentonaron en este combo femenino, aportando una base muy machacona y furibunda. El sonido al igual que a Tailgunner les acompañaba, era bastante nítido, por lo que disfrutar de la última parte del concierto se hizo más ameno pese a que las canciones a quien no las conozcan les puedan parecer muy repetitivas en estilo y estructura, (y sinceramente no les faltaría razón tampoco).
Whatever, Shoot to kill, donde Filippa se bajó como comenté al principio a corretear entre el públicoo Speaking Of The Devil, haciendo acordes de Black Nightde Deep Purple y The Trooperde Iron Maiden, cerraron un broche enorme y se coronaron esa tarde en Villena. Recomendables en definitiva, si tu ánimo te lo permite y te dejas llevar, gracias a su puro hard rock intravenoso.
Para entonces, ya me había reencontrado con el equipo de Windmill, ya estábamos todos, mi felicidad era plena y tocaba ponernos un poco más serios, un poco más sombríos, más intensos, más oscuros, más furibundos, menos festivos …
Orbit Culture
Señoras y señores, sus majestades Orbit Culture iban a descargar su tormenta Death metalera particular. Esta gente fue la que particularmente para mí (junto a Savatage) hizo que este primer día del Leyendas cobrara una importancia supina. Cuidado con esos suecos que están atizando muy fuerte, no demasiada gente los conoce o conocía hasta ese momento, y no demasiada gente se han dado cuenta de la calidad que atesoran. Es verdad que son duros en su estilo, es verdad que rozan el metal extremo pero a fuego lento te entran como algo absolutamente delicioso y energizante.
Llevo más de 38 años escuchando heavy metal en todos sus vertientes y es un gusto tremendo poder entusiasmarse a estas alturas de manera incondicional hacia una banda a la que la sigo desde hace tan sólo tres. Cierto es que se me habían escapado en varias ocasiones cuando habían girado por España como teloneros, y en esta ocasión, no iba a pasar lo mismo, así que mi emoción era máxima.

Como unos puñeteros groupies, a apenas tres o cuatro metros del escenario, nos encontrábamos y de forma puntual y con una puesta en escena muy acorde con telones sombríos y el sello de la banda, comenzaron puntuales. Una breve intro para dar paso a Death above life, la cual se desdibujó de inicio porque de la guitarra de su frontman Niklas Karlsson solo se escuchaban meros rasgueos, cómo no darme cuenta de ello cuando este último disco lo tengo tan trillado. Por lo tanto, y ante mi gesto torcido y de sorpresa, la segunda canción sin embargo sí que sonó plena y corregida en esta incidencia. Un trueno terrible que dio el verdadero pistoletazo para un concierto intenso, donde las caras de satisfacción de los que conocían a la banda y de cierta incredulidad de los que aún no, eran dignas de retratar. (Cada vez más los que vamos a flipar en lo venidero con esa banda). El temazo en cuestión era The Storm, por cierto.
Desde las baquetas y lanzador de atronadores bombos a modo de ametralladoras, Christopher Wallerstedt se mostraba como un metrónomo humano y le acompañaba magníficamente en esa base rítmica Fredrik Lennartsson. The Tales of War acababa y los circle pits habían comenzado a formarse, alentados por el propio Niklas y su tatuado compañero Richard Hansson. Punto álgido cuando emergió de súbito North Star of Nija, éxtasis total de una canción que calificaría como perfecta, en su estructura, en la combinación de tempos, en ejecución… de hecho, con ella a mis dos compis les hice fans de la banda en su momento. Ya no había vuelta atrás, la comunión entre banda y público se percibía de una forma casi excitante y From the inside, Bloodbound, la magnífica y primaria Rasen o While we serve, formaban continuas caras de satisfacción al propio Niklas, que tornaban en mala leche cada vez que hacía esos magníficos guturales y voces limpias (esas en concreto muysimilares a las del mismísimo James Hetfield).

Y para cerrar un concierto magnífico y corto para mí, la poderosa y cadenciosa Hydra junto a Vulture of the North, pondrían un colofón brutal del paso similar a un tornado de Orbit Culture por la edición del Leyendas del Rock 2026… Cuando hagan su propia gira, allí estaremos seguro, pero si decidís conocerlos, en noviembre talonearan a Amon Amarth junto con Soilwork, por si os pica la curiosidad a raíz de este escrito, o sin él.

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