Ir al ChooRock siempre es una apuesta segura, te podrá gustar más o menos el cartel, pero vas a pasar una buena noche con toda seguridad, el ambiente es proclive a ello, y las expectativas siempre quedan satisfechas. Además de todo esto, la producción del festival ha experimentado una mejora exponencial durante las últimas ediciones. La mejora de las Instalaciones, y un staff técnico siempre atento y al quite, hace que todo funcione como una máquina perfectamente engrasada.
Vayamos al cartel.
Los primeros en saltar a las tablas fueron Phantomize, un combo de gente jovencita procedentes de la Escuela de Música Moderna de Ciudad Real. La organización tuvo a bien concederles una plaza dentro del festival, para que demostraran su buen hacer interpretando covers de clásicos del rock-metal. A título personal, consiguieron conmoverme cuando tocaron «Can I play with madness» de Iron Maiden, ya que en una época como la actual, en la que el rock no pasa por su mejor momento de popularidad, reconforta ver como hay quien quiere coger el testigo y tomar la alternativa.

Todavía de día, comenzaron su show Saratoga, quienes venían presentando su nuevo trabajo «En estado puro», que suponía el debut discográfico de su nuevo guitarrista, el peruano Charlie Parra. Se mostraron como lo que son, unos titanes del género, desplegando fuerza, actitud, espectáculo y una colección de himnos tales como «Vientos de guerra», «Perro traidor», «A morir» o «No sufriré jamás por ti», que entremezclaron con canciones nuevas como «A toda velocidad» o «Inteligencia artificial». El punto emotivo llegó con «Si amaneciera» y «Lejos de ti», sendas baladas que forman parte indispensable de su cancionero. El vacile con la presentación de la banda a ritmo de «Gonna make you sweat (Everybody dance now)» puso el punto divertido a una memorable actuación.



Los siguientes fueron Segismundo Toxicómano, los de Gasteiz visitaban Corral de Calatrava por cuarta vez, tres de ellas en el marco del festival. Unos clásicos básicos dentro de la escena punk estatal, venían presentando su nuevo trabajo «Peligrosa libertad», del que no tuvieron reparo en incluir varios temas como «Quiero que sepas», «Palestina» o «Molestar». Mucha fuerza, velocidad y una especial conexión con el público, fueron los ingredientes para que canciones como «Mi vida», «Por ti», «Las noches siguen sabiendo a sangre», «Último Asalto», «Contra el muro» o «Las drogas», pusieran a todo el mundo a poguear.


El plato fuerte de la noche vino con Sanguijuelas del Guadiana, los de Casas de Don Pedro (Badajoz) son la sensación del panorama estatal. Con un único disco en el mercado como es «Revolá», han conseguido el beneplácito del público, que ha hecho suyas unas canciones que partes del flamenco y la rumba, pero que se dejan salpicar por otros géneros como el funk, electrónica, rock andaluz o las tendencias urbanas. Con una cuidada puesta en escena, donde emulaban unas cocheras, llevaron al público en volandas con un auditorio a reventar, sonando temas como «100 amapolas», «Septiembre», «La brecha» o «Mirando por los míos». Empezando su carrera así… No sé hasta dónde serán capaces de llegar.

Los vigueses Aphonnic volvieron por estos lares después de las buenas sensaciones que dejaron con su anterior trabajo «La reina». Ahora con «Crema» -su siguiente y último álbum hasta la fecha-bien rodado, pudimos disfrutar del concierto de una auténtica bandaza. Su manera de aunar los preceptos del rock y el metal, con grandes dosis de melodía y la base necesaria de rabia, es una auténtica gozada para todo seguidor del género. Una banda sin artificio, sólamente un telón, un escenario diáfano y cuatro tíos dejándose la piel, no hace falta nada más, canciones como «Caracol en cuesta», «Azúcar de algodón», «Necios», «Panenka» o «Melodía antifascista» hacen el resto.
Maldito Matas les tocaba la difícil tarea de cerrar el festival a altas horas de la madrugada. Los de Miguelturra venían de haber vivido una noche gloriosa en el Abejarock de Salamanca, y espoleados por el subidón que experimentaron, nos atronaron a base de su punk rock con trazas de Oi! y streetpunk. Su último álbum «Himnos desde el infierno» está siendo una de las sensaciones del punk rock estatal – los hechos y los números están ahí- y así se demostró una vez más, viendo muchas camisetas suyas entre el público, que no paró de corear «La voz de los Malditos», «Escupiendo rock’n roll», «El reencuentro», «Nunca abandones» o «Perder para vencer», que nos hicieron disfrutar de lo lindo aún con las fuerzas mermadas. No les perdáis la pista, que lo que está por venir merece mucho la pena.
Y hasta aquí la vigésimo séptima edición del ChooRock. Gracias por el trabajo, el cariño, la dedicación y el trato que nos dispensáis. Que sigamos así mientras nos queden fuerzas.

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