El Lion Rock Fest parece haber dado con la tecla para convertirse en un evento exitoso: nacido en una preciosa ciudad como León con vasta oferta tanto cultural y monumental como gastronómica y de ocio; ubicado en el espléndido Palacio de Exposiciones y Congresos, cuya nave central es un amplio y diáfano espacio con una muy buena acústica; y, por supuesto, parte fundamental de su éxito es su selecta apuesta musical de gran calidad basada en el hard rock (a veces tan melódico que flirtea con el AOR) tanto nacional como internacional, y que este año aunaba en su cartel a grupos míticos como Pretty Maids o Steelheart junto a figuras en pleno auge como Chez Kane y Shiraz Lane, la calidad sueca hecha hard rock melódico de Care of Night o Remedy y a los locales Be For You (B4U).
Con puntualidad exquisita, a las 18:30h, daba comienzo esta 3ª edición del festival leonés saltando a las tablas la británica (concretamente galesa) CHEZ KANE, un auténtico torbellino en el escenario que demostró porqué está en boca de todos. Además, perfectamente secundada por una compacta banda (en la que se encontraba el guitarrista Harry Scott Elliot, del cual ya pudimos disfrutar el año pasado con Tyketto) que demostró ser una maquinaria ideal para rockear, imprimiéndole a los temas en directo una caña que les hicieron ganar muchos enteros con respecto a los trabajos discográficos. Si en disco Chez Kane puede recordar a Lee Aaron o una más rockera de lo habitual Alannah Miles, en vivo se acerca más a Vixen o Lita Ford.
Así, canciones como la inicial “Too late for love”, “Ball & Chain” o la que dará título a su inminente nuevo disco “Reckless” sonaron contundentes y directas.

Gozando de un sonido potente y cristalino y con un set list perfectamente equilibrado con cortes de sus dos Lps editados hasta la fecha (el homónimo álbum debut del 2021 y su “Powerzone” del 2022), Chez se marcó un grandísimo show ante un numeroso público que ya abarrotaba el Palacio.

Y si Chez Kane fue un torbellino, CARE OF NIGHT fue la elegancia musical hecha banda de hard rock melódico / AOR. Los suecos, en liza desde el año 2009, ofrecieron un concierto exquisito que a más de uno (profano de este estilo) dejó con la boca abierta.

Canciones como “Love equals war” (que daba nombre a su disco del 2018), “Cassandra” o la infaltable “Your perfection” sonaron a gloria. En verdad, resaltar algún tema concreto sería desmerecer a los otros y no sería justo, ya que fue un show sin altibajos, pero para nada monótono o aburrido (como los más metaleros del lugar intuíamos que sería), sonando de lujo y exhibiendo una profesionalidad y carisma sobre el escenario que caló hondo entre el respetable que, para cuando llegó el final con la preciosa “Heart belongs” estaba completamente entregado a la causa Care of Night.

Mención especial para su vocalista Calle Schonberg que ofreció una master class de canto soberbia marcándose un concierto, vocalmente hablando, perfecto.
Todo un descubrimiento, están llamados a ser grandes en el mundo del AOR.
Llegaba uno de los momentos más esperados del Lion Rock Fest. Por primera vez en sus más de 40 años de historia se iba a poder disfrutar en España del directo de los míticos STEELHEART con Michael Matijevic a la cabeza.

La expectación era máxima y, por qué no decirlo, también el recelo y las dudas sobre la solvencia de su frontman a la hora de encarar los exigentes temas que les encumbraron al éxito, grabados hace más de 30 años cuando Matijevic (y su garganta) tenía veintitantos años.
El inicio del show con un trío ganador de la B.S.O de la película “Rock Star” como fueron “Blood Pollution”, “Livin´ the life” y “Stand up”, fue todo un acierto, pero ya aquí pudimos apreciar que a la banda le faltaba algo de intensidad (tenían poco “punch”) y Matijevic, sin estar mal, solamente salía más o menos airoso, salvando dignamente, eso sí, las exigencias vocales a las que se veía sometidas sus cuerdas vocales. Su actitud distante y algo “chulesca” tampoco ayudaba a conectar y congeniar con el respetable y temas que son auténticas joyas del hard rock como “Gimme, gimme”, “Everybody loves Eileen” o “I´ll never let you go” quedaron algo descafeinadas y se diluían perdiendo parte de su esencia.

Otro aspecto negativo fue dejar en el olvido su 2º disco de 1992 (“Tangled in Reins”) del que, a pesar de ser un discazo, no cayó ninguna canción.
Sí que fue un gustazo ver como la preciosa “She´s gone” conservaba esa esencia de la que hablábamos e inundó de sensaciones, de “alma”, el Palacio; y la final “We all die young” dejaba un muy buen sabor de boca al público.
Tras el concierto de Steelheart se veían muchas caras de satisfacción, pero también algunas de decepción. Quizá yo soy muy exigente pero, para mí, fue una actuación algo decepcionante; o quizá es culpa mía por tener unas expectativas demasiado altas y poco realistas sobre lo que pueden ofrecer hoy en día Matijevic y sus Steelheart.
Menos mal que, tras los americanos, los locales BE FOR YOU ofrecieron un señor concierto desplegando un magnífico hard rock de muchos quilates. Si el año pasado fueron los canarios Hackers, este año les correspondía a los leoneses defender el rock patrio, y vaya si lo consiguieron. Dieron un buen repaso a sus dos trabajos discográficos (su debut del 2010 “Beyond love & compassion” y su “The words I never told you” del 2018) y, además, nos regalaron algún que otro adelanto de lo que será su próximo disco (“Waking the fire”) como la intensa balada “Shadow of me”; un auténtico temazo.

Bravo por B4U que no se dejaron amedrentar por tocar entre los dos cabezas de cartel (justo detrás de Steelheart y antes de Pretty Maids) y a la típica hora de cenar, y ofrecieron un magnífico show destilando profesionalidad y calidad por los cuatro costados.

Como anécdota comentar que su vocalista, Ángel Díez, saltó al escenario vistiendo una guapísima camiseta de Nevermore (uno de mis grupos de cabecera desde hace muchísimos años) a pesar de que B4U poco o nada tiene que ver musicalmente con las huestes de Warrel Dane (D.E.P.) y Jeff Loomis.
Llegaba el momento álgido del festival: saltaban al escenario las leyendas danesas PRETTY MAIDS. Con su heavy clásico muy NWOBHM, y siempre tendentes a suavizarse hacia el hard rock, Ronnie Atkins (voz), Ken Hammer (guitarra) y cia. se marcaron un conciertazo de órdago que va a permanecer en la retina y la memoria de todos los allí congregados.
Un aspecto que me gustaría resaltar es que no son una banda que vive de éxitos pasados y así, en un set list muy equilibrado entre temas míticos del siglo pasado y canciones más recientes, más de la mitad del mismo lo conformaron estas últimas. De hecho, la inicial “Mother of all lies”, “Kingmaker”, “Pandemonium”, “INVU” o la preciosa “Little drops of heaven” convivieron en perfecta armonía con sus gemas ochenteras como “Back to back”, “Red, hot & heavy” o “Rodeo” sin bajar un ápice la intensidad del alucinante bolo que estaban descargando Pretty Maids en tierras leonesas.

Uno de los momentos más emotivos se vivió con la versión del “Please don´t leave me” de los añorados Thin Lizzy con John Sykes (D.E.P.) siempre en el recuerdo.
Para el final del show nos llevaron hasta el año 1987 sentando cátedra al encadenar, como maravilloso colofón a su actuación, “Future world” y “Love games”, dejándonos a todos los presentes flotando en una nube de éxtasis musical.

Tremendo concierto de los de Horsens; para mí, los grandes triunfadores del festival; y todo un placer comprobar que el bueno de Ronnie Atkins ha superado su cáncer de pulmón y sigue cantando de lujo, conservando esa portentosa voz que tan pronto es cálida y te acaricia como, de repente, te da un zarpazo al desgarrarla como sólo él sabe hacerlo.
El cansancio empezaba a hacer mella en los rostros de los presentes cuando los finlandeses SHIRAZ LANE saltaron al escenario del Lion Rock Fest y, la verdad, fue una auténtica inyección de adrenalina, que era justo lo que necesitábamos en ese momento.

Con ya 15 años de trayectoria y 4 discos editados en su haber, demostraron todo este bagaje sobre las tablas ofreciendo un bolo electrizante, energético y muy intenso. Con el ímpetu de la juventud, pero el poso y la profesionalidad que da la madurez adquirida con los años y la carretera (recuerdo verlos en la sala Nana de Ciudad Real la década pasada siendo unos chavales), vimos a una banda en un momento de forma envidiable que, además, venían presentando un muy buen trabajo discográfico (“In vertigo”) del que se nota que están muy orgullosos. De hecho, la mitad del concierto estuvo dedicado a él, retumbando en León muchos temas nuevos como “Plastic heart”, “Stone cold lover”, “Live a little more” o la altamente coreable y pegadiza “Dangerous”.

Si es la primera vez que los escuchas puede que te ralle un poco el timbre de voz de Hannes Kett (quizá demasiado agudo y algo “chillón”) pero ya cuando se sumerges en el mundo Shiraz Lane y te inunda su calidad y calidez musical, con la contundente base rítmica que conforman Joel Alex Hiljanen al bajo y Ana Willman tras la batería o los más que correctos solos de Jani Laine a las seis cuerdas, sus shows se convierten en una experiencia hardrockera altamente disfrutable; como así fue en León.
Con ya algo menos de público (Shiraz Lane también notó el efecto post Pretty Maids), los suecos REMEDY eran los encargados de poner el colofón a este Lion Rock Fest 2025.

Creo que nadie de los presentes se arrepintió de quedarse hasta el final, ya que la descarga de los de Estocolmo fue de un nivel de entrega y complicidad con el público excelente.
Eran los segundos suecos de la jornada y, si te gustan Care of Night, te pueden encantar Remedy, ya que, los dos grupos, no solo comparten nacionalidad, sino que su afinidad musical es más que evidente compartiendo gusto por el hard rock melódico / AOR de calidad escandinava contrastada.

A pesar de existir como Remedy sólo desde hace 3 años, pueden presumir de haber facturado dos grandes discos (“Something that your eyes won´t see” (2022) y “Pleasure beats the pain” del 2024) que se encargaron de desgranar en León gozando de un sonido potente y nítido (una constante a lo largo de todo el festival) que caló hondo en el público que aún quedaba en el Palacio.
El protagonismo en la primera parte del concierto fue para su álbum debut y así, cortes como la inicial “Living on the edge”, “I wanna have it all” (con todos los asistentes coreando su pegadizo estribillo) o la bonita balada “Sundays at nine”, dieron paso a temas como la melódica e intensa “Crying heart” (una de las mejores canciones de su disco del 2024) o la más oscura “Moon has the night” hacia el final de la actuación.
Lo dicho, gran sonido y mejor actitud, Remedy fue el cierre perfecto para un festival que no hace sino crecer año tras año. Quizá el mejor festival de hard rock del pais.
Esperaremos a ver que sorpresas nos preparan para el año que viene que, seguro, confeccionan un cartel lo suficientemente atractivo como para hacer que mucha gente se desplace a León desde todos los puntos de nuestra geografía; y si se admiten sugerencias, el típico grupo por el que un servidor se recorrería el país para verlos en León sería TESLA!!!!

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