Edición especial de Leyendas del Rock. El festival cumple 20 años y lo celebra a lo grande con algunos de los momentos más esperados por los fans, como la reunión de (casi) todos los miembros más ilustres de Helloween, la muy deseada presencia de Savatage o el estreno de la nueva cantante de Arch Enemy. Y por otra parte, uno de los momentos menos esperados: la despedida de Sepultura. Y entre estos acontecimientos, muchas bandas de distinta procedencia y pelaje, pero todas de elevada calidad. Comencemos.

El primer día siempre cuesta arrancar. Llegamos empezada la actuación de Thundermother, grupo que ya ha girado anteriormente por España y que ha dado un salto importante de notoriedad con su presencia en el Leyendas. Desarrollan un hard rock potente y pegadizo y se les nota su gusto por los clásicos, con algún que otro guiño a Deep Purple o Iron Maiden. Ideales para animar cualquier fiesta, ya sea boda, bautizo, comunión, guateque, convite o sarao.

Salto al otro escenario y cambio total de estilo. Orbit Culture vienen de Suecia y su religión es el death metal melódico. Suenan potentes y contundentes y su cantante, Niklas Karlsson, conecta perfectamente con el público. A pesar de la neurona que me falla para los géneros más duros del metal, percibo a una banda muy compenetrada y que parece que no es la primera vez que tocan juntos. Buen descubrimiento.

Siempre he pensado que Black Label Society es el lado sucio de Zakk Wylde. Poco queda de aquel jovenzuelo barbilampiño que posaba para la Metal Hammer con cachorritos de perro y que ahora luce frondosas barbas desgreñadas. La limpieza (de sonido) de sus guitarras que resaltaba durante su etapa con Ozzy se transforma en guitarras pesadas y solos igual de rápidos pero mucho más sucios en Black Label Society. Además, con un compañero de viaje como Dario Lorina se produce una retroalimentación de energía entre ambos que da lugar a duelos guitarreros absolutamente apabullantes. A Black Label hay que probarlos por lo menos una vez en la vida, abstemios incluidos.

Me faltan adjetivos para describir el concierto de Savatage, pero si tuviera que elegir uno sería “sobrecogedor”. Una oportunidad única de ver a una de las bandas más carismáticas y originales que haya dado el heavy metal, con una historia plagada de incidentes y muy marcada por el fallecimiento de su guitarrista fundador, Criss Oliva, lo que amplifica la emotividad hasta el infinito.
En el aspecto musical, si algo hay que destacar es el increíble acoplamiento de unos músicos en un grupo que destaca por sus extensos períodos de inactividad, lo que aumenta la grandeza de su actuación. Y casi al final, riada abrumadora de emociones: recordatorio con la imagen de Criss Oliva de fondo; Jon Oliva al piano en pantalla cantando Believe; Gutter Ballet, una de las más grandes canciones que se hayan compuesto dentro de su género y Edge Of Thorns como colofón a uno de los momentos más estremecedores que yo haya vivido en un concierto. Nunca había visto tanto gañán junto llorando a lágrima viva.

Slaughter To Prevail ha sido una de las grandes sensaciones del Leyendas. Este grupo proveniente de Rusia y residente en Orlando, Florida, suele estar envuelto -en concreto su cantante- en diversas polémicas ideológicas y políticas. Alex Terrible (no confundir con su antepasado Iván) es todo un personaje. Sus vídeos en YouTube peleándose con osos acumulan millones de visualizaciones y, para mí, la verdadera polémica es ésta: ¿el oso está amaestrado y/o drogado? ¿Conoce el oso la respuesta de “lucha o huida” o sólo es aplicable a los humanos? Porque si yo fuera el oso, en este caso, saldría pitando; y lo más importante: en los vídeos nunca aparece el final de la pelea y nunca se sabe si gana el animal o el oso.
Polémicas aparte, Slaughter To Prevail desarrollan un sonido brutal basado principalmente en la portentosa garganta de su frontman -al que a veces ni siquiera le hace falta el micrófono- y la poderosísima energía de su batería Evgeny.
He de reconocer que hacía tiempo que no veía un frontman con tanto poder de influencia sobre el público. Alex es capaz de soltarte un discursito motivacional sobre cómo sortear las piedras en el camino de la vida para, instantes después, organizar un wall of death con resultado de lesiones múltiples, rotura de huesos y escrotos y desplazamientos de órganos internos generalizados. Y cualquiera dice que no: si él dice que hay que hacer un wall of death, o lo haces o te arriesgas a un rabioso rugido de contrariedad y lo mismo si dice que te agaches o que hagas el corro de la patata (circle pit) o te líes a mamporros con todo bicho viviente (moshpit). Este tipo sería el p*** amo de monitor en una ludoteca.

El refrán dice: “cuando dices que te vas, es que ya te has ido”, pero el que lo escribió, desde luego, no estaba pensando en las bandas de heavy metal. Sepultura se separan después de más de 40 años de actividad y, en principio, parece que es definitivo, aunque nunca se sabe. Sin ser uno de mis grupos favoritos, he de decir que voy a echar mucho de menos su presencia en los escenarios españoles, en los que se ha prodigado con frecuencia y siempre dándolo todo. Es preferible pensar que una de las bandas más carismáticas del thrash metal simplemente se va a tomar unas vacaciones, como así demuestra que Derrick Green ya llevara puestas las bermudas y la camiseta de tirantes. Se va uno de los grandes.

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